
Mery Alonso: “La clave ya no será solo producir energía, sino saber cuándo y cómo consumirla”
La eficiencia energética ha dejado de ser un complemento dentro de las estrategias empresariales para convertirse en un eje prioritario en la reducción de costes, la competitividad y la resiliencia energética. En un contexto marcado por la volatilidad del mercado eléctrico, el crecimiento del almacenamiento energético y la digitalización de la gestión energética, las empresas buscan soluciones cada vez más integradas e inteligentes.
Hablamos con Mery Alonso, directora del departamento de eficiencia energética de GREENKw, sobre la evolución del sector, el papel de tecnologías como la aerotermia y las baterías, y los retos que marcarán el futuro energético en los próximos años.
En los últimos años, la eficiencia energética ha pasado de ser un valor añadido a convertirse en una necesidad estratégica. ¿Qué cambios estás viendo en las empresas y en los clientes respecto a cómo entienden hoy el ahorro energético?
Reducir costes siempre ha sido una prioridad para las empresas. Actualmente, además del ahorro, el cliente pide un ROI rápido y resiliencia frente a la volatilidad del mercado energético, no solo un discurso sostenible.
La aerotermia está viviendo un fuerte crecimiento en el sector residencial e industrial. ¿Cuáles crees que son las principales ventajas reales frente a sistemas tradicionales?
La aerotermia ofrece alta eficiencia, reducción de consumo y menor dependencia de combustibles fósiles. Su gran ventaja es trabajar con energía renovable del entorno. Además, es perfectamente compatible con la fotovoltaica.
Después de varios años de crecimiento acelerado, el sector de la energía fotovoltaica parece atravesar una etapa de cierta desaceleración. ¿A qué factores atribuyes este estancamiento y cómo crees que evolucionará el mercado en los próximos años?
Tras el histórico boom de 2022, el sector fotovoltaico se encuentra en una fase de madurez, con un mercado mucho más saturado. Aun así, el sector sigue —y seguirá— creciendo, aunque con un enfoque mucho más orientado al almacenamiento y la optimización energética. Es precisamente ahí donde la eficiencia energética está cobrando más protagonismo.
Frente a esa ralentización de la fotovoltaica, el mercado de las baterías está creciendo con mucha fuerza. ¿Estamos entrando en una nueva fase donde el almacenamiento va a ser tan importante como la generación?
Totalmente. Estamos entrando en una etapa donde el almacenamiento será tan importante como la generación. Las baterías permiten gestionar la energía, reducir picos de consumo y aumentar la independencia energética. La clave ya no será solo producir, sino saber cuándo y cómo consumir.
Muchas empresas hablan de sostenibilidad, pero no todas aplican medidas reales de eficiencia. Desde tu experiencia, ¿qué acciones tienen un impacto inmediato y tangible en el consumo energético de una industria o edificio?
Muchas veces las medidas con mayor impacto son también las más rápidas de aplicar: monitorización energética, optimización de consumos, iluminación eficiente, variadores de frecuencia o mejora de climatización mediante aerotermia. La gestión inteligente suele generar ahorros inmediatos sin necesidad de grandes inversiones.
La transición energética exige combinar distintas tecnologías: fotovoltaica, baterías, aerotermia, gestión inteligente… ¿Crees que el futuro pasa por soluciones integradas más que por tecnologías aisladas?
Sin duda. El futuro —y yo diría que también el presente— pasa por soluciones integradas donde fotovoltaica, baterías, aerotermia y control inteligente trabajen de forma coordinada. La eficiencia real llega cuando todas las tecnologías se conectan para optimizar consumo, generación y almacenamiento en tiempo real.
Cambio de tema. Trabajas en un entorno históricamente muy masculinizado como es el sector energético. ¿Cómo ha sido tu experiencia gestionando proyectos en este contexto?
Notas que tienes que ganarte la credibilidad constantemente. Tienden a cuestionar más tus propuestas o asumir que tienes menos experiencia, por lo que acabas preparándote muchísimo cada proyecto para ir siempre un paso por delante. Afortunadamente, el sector está evolucionando y cada vez hay más perfiles diversos aportando muchísimo valor técnico y de gestión. Avanzamos, muy lento, pero avanzamos.
Si tuvieras que imaginar el sector energético dentro de diez años, ¿qué tecnologías o tendencias crees que van a transformar realmente la forma en la que consumimos y gestionamos la energía?
En los próximos diez años veremos una energía mucho más descentralizada, digitalizada y gestionada en tiempo real. El almacenamiento, la inteligencia artificial aplicada a la gestión energética, las redes inteligentes y la electrificación de la demanda van a transformar completamente cómo producimos y consumimos energía. No es aventurado decir que la IA será la protagonista indiscutible, como en casi todos los sectores.














